English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

HERRAMIENTAS

Para obtener un buen trabajo se precisa disponer de buenas herramientas, pero una acertada adquisición tiene que proseguirse con un empleo correcto y un cuidado escrupuloso en la conservación y en el mantenimiento.
Herramientas de buena calidad

Las herramientas, y en particular las de buena calidad, no son baratas. Por otra parte conviene que se puedan utilizar durante mucho tiempo en buenas condiciones con el fin de que proporcionen un servicio eficiente y seguro. Por lo tanto hay que proteger la inversión realizada al adquirirlas, prestando mucha atención a los diversos complementos y accesorios de manera que siempre estén en perfectas condiciones.
Reglas generales

El principio fundamentales utilizar con propiedad todas las herramientas, evitando su uso en funciones para las que no han sido concebidas.
En segundo lugar, es indispensable limpiar cada herramienta después de usarla. Eliminar los restos de material que hayan quedado y que puedan ocasionar humedad, como el serrín y las virutas. Hay que erradicar cualquier sustancia que se seque (pinturas, barnices, colas, morteros y cementos) antes de que sea demasiado tarde. Finalmente conviene guardarlas en un sitio adecuado.
Elegir un lugar seco para guardar las herramientas, ya que la herrumbre es uno de sus principales enemigos. Respecto a las herramientas que contienen una parte de madera, hay que evitar colocarlas en ambientes con cambios bruscos de temperatura y de humedad.
La herrumbre

En las herramientas que no se utilizan con mucha frecuencia, conviene tomar precauciones contra la oxidación.
Un buen recurso es embadurnar las partes metálicas con un producto graso que contenga grafito, o bien emplear un aceite algo denso.
¿COMO conprarlas?
La elección, la utilidad y la variedad de herramientas es fundamental para poder realizar los diferentes trabajos de reformas y reparación en el hogar. Es por esto que al momento de la elección de las diferentes herramientas, haya que tener algunos aspectos en cuenta, para lograr su mejor funcionamiento y su mejor calidad.
Uno de los aspectos más importantes y más relevantes que se deben evaluar al momento de la compra, es la seguridad y la calidad de la herramienta. En este punto, existen diferentes sellos que comprueban la calidad de la herramienta, dependiendo de su lugar de origen. El sello GS, el sello CE, el sello TÜV y el sello VDE, son algunos de los más destacados, correspondiendo en todos los casos, a calidad y seguridad de origen.
Otro de los aspectos que son importantes, es la evaluación de la empuñadura de la herramienta. En general, las empuñaduras de calidad están elaboradas a base de madera lisa. Otros tipos de empuñaduras de calidad también son de revestimiento de plástico o de metal. Dentro de las empuñaduras de plástico, se destacan las empuñaduras de plástico ergonómico.
Es importante destacar que en herramienta de bajo costo se han encontrado materiales insalubres.
Buenos materiales para las herramientas

En lo que refiere a los materiales con los que están elaboradas las herramientas, se destacan las herramientas mecánicas fabricadas en base a acero templado.
En el caso de los destornilladores, las tenazas o las llaves, lo más importantes es la dureza del metal con que estén elaboradas. En todos los casos, el sello HSS, refiere a acero rápido, importante a tener en cuenta.
Por último un consejo final. Es importante al momento de comprar la herramienta realizar una prueba rápida. Se recomienda evaluar su manejo y sus utilidades, amén de comprobar si todos los elementos de la herramienta están en regla.
HERRAMIENTAS ELÉCTRICAS

El mayor enemigo de casi todos los aparatos eléctricos portátiles es el polvo. Es indispensable limpiar con frecuencia las tomas de aire del motor de las taladradoras, sierras circulares, etc. Un buen aspirador con una boquilla pequeña es el instrumento adecuado para esta operación, salvo en el caso de que el polvo haya quedado pegado debido a la crasitud; entonces se tendrá que arrancar con una espátula todo lo que sea posible, poniendo atención para que no se empujen hacia el interior de la máquina las partículas arrancadas.
Manuales de instrucciones

Los manuales de instrucciones que acompañan a todos estos aparatos proporcionan las normas necesarias para su mantenimiento. De todos modos, y salvo que se esté muy seguro de la propia habilidad, no es aconsejable desmontar una herramienta eléctrica: será más práctico llevarla a los servicios de postventa, a cargo de personal especializado.
También es imprescindible prestar atención al cable de alimentación. Si se ha deteriorado, remplazarlo inmediatamente. El tramo más propenso a rotura es el que se halla cerca de su entrada en la máquina.
HERRAMIENTAS PARA BRICOLAGE
Brocas

Además de lo ya dicho sobre las brocas helicoidales, hay que tener en cuenta otros tipos de brocas cuyas puntas, especialmente si disponen de centradores, hay que reafilar manualmente, teniendo muy presente que la capacidad de penetración depende de la forma y del ángulo de ataque de dicha punta, a la que no se han de ocasionar alteraciones.
La herramienta más indicada para ello es una lima o limatón de granulación fina, y con la forma y las dimensiones adecuadas. También se logra un trabajo muy apurado con una piedra abrasiva de sección cuadrada, rectangular o triangular, lubricándola periódicamente con aceite.
En las barrenas y puntas de centrado se deben retocar muy ligeramente las espiras, eliminando la menor cantidad posible de material.

Las tapas abatibles, especialmente las que sirven para cubrir una parte de un mueble, pueden hallar diversas soluciones para que al ser abatidas se mantengan en posición horizontal e, incluso, se pueda escribir, trabajar o manipular sobre ellas. Tal es el caso de las tapas de secreters, burós, canteranos, escribanías y muchos otros muebles de tipo análogo. Presentamos a continuación un análisis sobre materiales y herramientas de bricolaje útiles para estos trabajos.
Accesorios de giro

El movimiento de giro de la tapa suele ser asumido por un accesorio de giro (pivote, bisagra, pernio, gozne especial para tapas en que las palas quedan enrasadas, etc.). Ahora bien, el accesorio de giro no suele ser suficiente para resistir la carga o los esfuerzos que se puedan ejercer en el dorso de la tapa cuando es abierta. A lo sumo, el accesorio de giro sólo será capaz de mantener en la citada posición horizontal la tapa y, apurando mucho, aguantar un peso liviano, ya que si se exagera la carga que se pone encima del dorso de la tapa, es muy posible, no solamente que sé venza la posición normal de las palas de la bisagra o gozne, sino que la propia tapa acabe deformándose. Con ello, posiblemente, se dificultaría el cerramiento al devolver la tapa a su posición. En la historia del mueble se han buscado distintas soluciones para que una tapa abatible descanse de manera estable y sólida cuando se abra, de manera que se puedan ejercer sobre la superficie distintos tipos de esfuerzos y que ésta aguante el peso del cuerpo humano que se apoye. La solución más eficaz es, quizás, la de que la tapa al ser abatida descanse, sobre una parte más o menos importante de ella, en el mismo mueble.Para ello es necesario que éste sobresalga en la parte inferior situada inmediatamente debajo de la tapa. De hecho, entre el accesorio de giro y la base inferior en que se apoya la tapa se crea una especie de palanca en donde el pivote de giro hace de fulcro y toda la superficie en que se apoya la tapa ejerce de brazo de resistencia. Evidentemente, cuanta más base de apoyo haya, más resistencia se ejercerá contra la fuerza que presione sobre la tapa al estar abierta.
Otra típica solución constructiva es que la tapa al ser abierta descanse sobre unos brazos contenidos en el mueble y que se sacan de éste. Es una solución que podría resultar casi perfecta, tanto o más que la anterior, puesto que el brazo podría asumir todo el brazo de resistencia que fuese necesario. Pero en la práctica no resulta tan perfecta, debido sobre todo a imperfecciones en el ajuste de los brazos, que cuando son extraídos no se asientan bien. Existe una solución mixta entre las dos citadas.

Escuadras o compases

Cuando el mueble se presenta frontalmente plano sin resalte en la parte inferior o, teniéndolo, se desea consolidar la posición horizontal de la tapa, se recurre en los trabajos de bricolaje a las escuadras o compases, que se despliegan, como un compás, al bajar la tapa y al final de su recorrido de arco limitan la abertura de la tapa, al propio tiempo que la aguantan. Existe una gran cantidad de modelos que pretenden de manera más o menos sencilla solucionar el problema del aguante de la tapa. Desgraciadamente, hasta el presente no hay ningún compás desplegable o corredero que solvente satisfactoriamente el problema, ya que incluso los accesorios más consistentes ofrecen un inconveniente fundamental: se fijan a los laterales del mueble y a las mismas tapas recurriendo a un atornillado mediante tirafondos. Con el tiempo, y acusando las tensiones y esfuerzos ejercidos sobre la tapa, las hélices de los tirafondos actúan a manera de escofina y pierden agarre, cuando no se sueltan por completo, con lo que la escuadra es totalmente inservible.

Tornillos con tuerca

Para evitar este menoscabo ocasionado por la acción de lima del tirafondo, cabe usar en alguno de estos accesorios un tornillo pasante que atraviese tanto la madera del lateral del mueble como la propia tapa y roscar el vástago con una tuerca por la parte exterior.
Uso de tornillo pasante con tuerca ciega para garantizar mayor resistencia en la fijación de compases de tapas abatibles.

Compases y escuadras para tapas de muebles abatibles

Son los modelos más sencillos, tanto sí son propiamente compases de dos brazos, como accesorios con deslizamiento de uno de ellos sobre un punto giratorio del otro, corresponden a tipos que no logran una gran resistencia del plano de apoyo. Algo más fuertes son los accesorios más elaborados, casi todos ellos con varilla de deslizamiento.


Las tapas abatibles, especialmente las que sirven para cubrir una parte de un mueble, pueden hallar diversas soluciones para que al ser abatidas se mantengan en posición horizontal e, incluso, se pueda escribir, trabajar o manipular sobre ellas. Tal es el caso de las tapas de secreters, burós, canteranos, escribanías y muchos otros muebles de tipo análogo. Presentamos a continuación un análisis sobre materiales y herramientas de bricolaje útiles para estos trabajos.

El mantenimiento de las herramientas de carpintería

Para que este tipo de herramientas se mantenga con su máximo poder de corte, tendrán que ser afilados después de cada sesión de uso, o sea antes de ser guardadas en la caja de herramientas. Lógicamente este afilado no ha de ser un afilado abrasivo, si no que ha de tratarse de un afilado con piedra especial y aceites lubricantes que faciliten el deslizamiento. Como es natural el afilado de este tipo de herramientas requiere una dedicación exhaustiva. Los profesionales lo han hecho tantas veces que con el pulso gradúan el ángulo de inclinación. Para los amantes del bricolaje, poco avezados en este arte, hay disponibles soportes que dan el ángulo correcto y que además ayudan a ejercer la presión adecuada, en el proceso de afilado. El ángulo correcto para el afilado de escoplos, formones y cepillos es de 30°, teniendo en cuenta que sus extremos tendrán un afilado en un ángulo de 25°. Con un poco de práctica se podrá ahorrar los soportes para afilado, solo hay que guardar la regla de mantener el pulso firme y deslizar sobre piedra, ejerciendo siempre la misma presión a lo largo de todo el recorrido.
Cuando afilemos una cuchilla estrecha, tendremos que deslizarla a lo largo de toda la piedra, pues si friccionamos sobre un mismo punto continuamente, crearemos un desgaste excesivo en ese punto y hará inservible esta piedra si queremos afilar cuchillas más anchas, al quedar una superficie irregular en la misma. No hay que olvidarse de emplear en todo proceso de afilado, aceite lubricante y mantener la cuchilla siempre humedecida. Cuando terminemos con el proceso de
Ésta será eliminada invirtiendo la cuchilla y deslizándola plana y ligeramente sobre la piedra. Nunca en forma vertical, porque destruirá el afilado. Este desplazamiento tendrá que ser horizontal con el mínimo ángulo posible. Como en casos anteriores, el proceso de afilado también lo podremos hacer con la ayuda de amoladoras eléctricas y con los soportes acoplables a dichas amoladoras. Como en el mercado, y sobre todo para nuestro uso, vamos a emplear di versos tamaños de cuchillas del gran número que existe, sería contraproducente, un soporte para cada una.
Quizá la herramienta más apropiada para un taller de aficionado al bricolaje, sea la amoladora. Ésta nos permite un sin fin de trabajos, pues consta de un motor con diferentes revoluciones, al cual en su eje van sujetos dos ruedas abrasivas. Una de desgaste fino y otra de desgaste grueso o basto. No sólo nos permitirá afilar las herramientas mencionadas, sino que además, podemos reparar destornilladores mellados, martillos deformes, e incluso afilar cuchillos y tijeras.
Con un mínimo de práctica podrá sacársele un altísimo rendimiento a esta herramienta. Como medida de seguridad, tener presente que hay de protegerse con gafas o antiparras para evitar que las esquirlas que desprendan, pudieran hacer daño. No es suficiente con las viseras protectoras que cuentan las amoladoras.
Puede ocurrir que debido a las excesivas revoluciones a que giran dichas piedras, se produzca un recalentamiento en la punta que se está afilando. Si a continuación se la enfría con agua, se perderá el temple, y por lo tanto, su poder de corte. Aconsejamos evitar dentro de lo posible, que se produzca esta situación, actuando con presiones cortas y espaciadas, dando tiempo suficiente a enfriarse antes de la siguiente pasada.

LIJADORAS

El lijado forma parte de la preparación y tratamiento de casi todas las superficies. No en vano, tiene como objeto proporcionar a la madera, al metal o a cualquier otro material un acabado liso y regular, listo para pintar, teñir, barnizar o encerar. Las lijadoras eléctricas de uso doméstico son herramientas ligeras y manejables, que facilitan esta tarea y proporcionan resultados uniformes.

Las lijadoras una a una

El lijado de piezas de madera o metal es imprescindible para lograr un buen acabado. Para facilitar esta tarea, es posible recurrir a una lijadora eléctrica de uso doméstico, indicada para todo tipo de superficies.
  • Lijadora orbital o vibratoria. Está equipada con una base rectangular sobre la que se coloca la hoja abrasiva. La base, o patín, gira a gran velocidad (entre 10.000 y 25.000 revoluciones por minuto) con suaves movimientos circulares. Proporciona un lijado rápido y fino en superficies lisas. Algunos modelos cuentan con un variador electrónico de velocidad y un pequeño aspirador. Se deben dar pasadas paralelas y superpuestas. Esta lijadora se utiliza para la preparación y el acabado de cualquier superficie plana. Sin embargo, no es adecuada para lijar materiales muy duros o sensibles al calentamiento, como pueden ser los restos de cola o barniz. 
  • Lijadora excéntrica o rotorbital. Tiene una suela redonda que describe un movimiento de rotación alrededor de un eje, lo que combinado con el movimiento propio de las lijadoras orbitales permite un acabado rápido y fino, y evita los arañazos y estrías. La flexibilidad de su plato de goma permite lijar superficies cóncavas y convexas. Con un disco pulidor, también se puede utilizar para abrillantar o pulir. Al ser muy potente, conviene que cuente con un regulador de velocidad. Permite un cambio rápido de los discos abrasivos gracias a un sistema de autoanclaje y, como la lijadora orbital, dispone en general de un aspirador. 
  • Lijadora delta. Es una lijadora de tamaño pequeño, liviana y manejable, perfecta como lijadora auxiliar. Tiene una placa triangular indicada para el lijado fino de esquinas, bordes, cantos o lugares de difícil acceso. Algunos modelos disponen de un accesorio de láminas triangular o hexagonal, que sobresale del aparato y que puede llevar papel de lija por una o por ambas caras. 
  • Lijadora de banda. Consta de una banda cerrada de lija que se sujeta con tensión entre dos rodillos. Un rodillo genera el movimiento de la banda y el otro controla la tensión y el desplazamiento lateral de la misma. Apropiada para lijar grandes superficies planas, se trabaja en el sentido de la veta con pasadas paralelas y superpuestas. Tiene un elevado rendimiento en arranque de material. Debido a su gran poder de lijado no se puede dejar parada la máquina en ningún momento, por lo que se debe tener bastante cuidado al iniciar el trabajo y mantener el movimiento constante. 
  • Lijadora minibanda. Es una versión de la anterior de menor tamaño. En este caso, un único rodillo mueve la banda lija. Se emplea para esquinas, cantos, superficies pequeñas y zonas de difícil acceso. Los dos lados de lijado tienen una gran flexibilidad al trabajar cerca de bordes. 
  • Multilijadoras. Combinan la acción de las lijadoras delta y orbital, aunque las más completas también realizan un movimiento excéntrico. Son idóneas para lijar esquinas, restaurar muebles y reparar superficies pintadas. Consiguen acabados bastante aceptables. 
  • Lijadora de disco. Es el accesorio de un taladro. Un plato de caucho, donde se fijan las lijas, y que se acopla sobre el portabrocas. Se utiliza para lijar y limpiar metales y materiales duros. 
  • Lima eléctrica. Es muy apropiada para los trabajos de precisión, como eliminar el óxido del metal o lijar las superficies curvas. Está equipada con un sistema de aspiración del polvo y a menudo dispone de un variador de velocidad. 

Objetivo: un lijado seguro

Aunque las lijadoras son máquinas bastante seguras, cuando se manipulen conviene tener algunas precauciones. Al lijar, es recomendable proteger la vista del polvo con gafas adecuadas y, si la lijadora  carece de un sistema de extracción de polvo, es imprescindible el uso de mascarilla. Además, durante el lijado, no se deben usar prendas ni joyas sueltas, ya que podrían quedar atrapadas en las partes en movimiento. En ningún caso hay que forzar las herramientas o accesorios pequeños para realizar un trabajo pesado. Durante el lijado, hay que mantener la máquina sujeta con las dos manos. También hay que tener la precaución de apagar y desenchufar el aparato cuando se vaya a cambiar el disco. Por último, nunca hay que utilizar un papel de lija más grande de lo necesario. El abrasivo que se extienda más allá de la almohadilla de lijado puede causar laceraciones graves.
Publicar un comentario

Entradas populares