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Hacer un horno solar

Te explicamos como hacer un horno solar, un recurso muy óptimo para aprovechar la energía natural y de paso contribuir con el medio ambiente
Beneficios y usos de un horno solar
Tal y como su nombre lo indica, los hornos solares son sistemas de cocción que aprovechan la energía y el calor de la luz solar para elaborar alimentos de todo tipo. Su fabricación a nivel industrial aprovecha los desechos de otros procesos de fabricación de materiales y objetos, y su estructura es, además, apta para ser fabricada de manera artesanal, en casa.

La utilización de un horno solar nos permitirá cocinar y deshidratar alimentos, minimizando nuestro consumo de gas o de electricidad, siendo una manera de ahorro muy útil en la economía doméstica y siendo, también, una manera de ayudar a nuestro planeta y proteger nuestro entorno.


Cómo hacer un horno solar casero
Para fabricar nuestro propio horno solar casero, necesitaremos elementos muy sencillos de conseguir, y probablemente ni siquiera necesites comprarlos.

Materiales necesarios
2 cajas de diferentes tamaños (aunque preferentemente igual formato, por ejemplo: dos cajas rectangulares, una de 60 x 40 x 30 centímetros y otra de 50 x 30 x 20 cm, o en esta proporción)
Algunas piezas o recortes de cartones
Papel de diario
Papel de aluminio
Pintura negra de cualquier tipo
Elementos de corte (tijeras, cutters, etc)


Pincel o brocha
Pegamento, ya sea universal, cola vinílica o engrudo casero.
Si ya tenemos todo lo que necesitamos, manos a la obra.

Cómo construir el horno
Tomaremos la primera de las cajas, la de mayor tamaño, y retiraremos sus solapas, dejando sólo el fondo y los laterales. Con trozos de cartón, recortaremos unas tiras para formar un espesor por los bordes, que refleje el espacio de diferencia existente entre una caja y la otra. Es decir, si la caja interna tiene 5 centímetros menos de ancho y largo, recortaremos tiras de 5 centímetros de ancho. Cada una de estas tiras deberá ser forrada con papel aluminio, que funcionará como refractor, mirando hacia el interior.

Tomamos la caja interior, la de menor tamaño, y retiraremos las solapas. Forraremos todo el interior de esta caja más pequeña con papel aluminio, que funcionará refractando el calor solar hacia el interior. Luego, con bollos arrugados de papel de diario o recortes sobrantes de cartón, colocaremos una base sobre la caja externa. Apoyaremos sobre estos, bien centrada, la caja interior, y completaremos los espacios de separación con más bollos de papel periódico arrugado, para crear una aislación térmica que logre atrapar y conservar el cartón. Luego, pegaremos las solapas que hemos cortado previamente, uniendo así ambas cajas bien alineadas y centradas.

Haremos una tapa con un trozo de cartón de igual tamaño que la caja mayor, con pequeñas solapas y una unión hacia la caja externa por uno de sus laterales. Practicaremos un corte en el centro de esta de aproximadamente el tamaño de la caja interior, pero sin ahuecarlo, sino dejando uno de sus laterales sin cortar, para poder doblarlo de modo de formar una tapa.

Cubriremos este hueco o ventana con una plancha de acetato, de acrílico o de vidrio de fino espesor, y aseguraremos bien para no sufrir accidentes. Luego, forraremos la parte interior de esta tapa con papel aluminio. (ver imagen 1)

Finalmente, pintaremos el exterior de la caja con pintura negra, para que absorba la mayor cantidad posible de calor y luz solar. Dejaremos secar bien durante un día, y ya tenemos lista la cocina solar.

Para usar el horno solar, colocamos dentro el alimento, la bebida o la bandeja con frutas y verduras que queramos disecar, y colocaremos directamente bajo el sol, abriendo la tapa refractaria superior para que reboten los rayos y concentre el calor.
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